La Vida en Pausa – Episodio 01

28 abril 2017

Muchos conocen pedazos de historia, muchos, ni siquiera saben por que caminos difíciles he andado.
Muchas personas ni siquiera podrían imaginar que conozco el dolor más de cerca de lo que quisiera. Hoy, quiero compartir un poco sobre la experiencia más triste que he pasado.
“La vida en pausa” es sólo el primer episodio de muchos, porque esta historia es larga, está lleno de momentos increíbles y muchos momentos difíciles; lo que voy a contarles es desde mi punto de vista, pero creo que mi familia se identificará con muchas cosas que están en este escrito.

Esta historia comienza un domingo, mi papá tenía una piedra en el riñón y fue a urgencias para algo por el dolor, cómo no se le pasó, al día siguiente, fue a otro hospital, donde decidieron pasarlo a un cuarto mientras veían el tema de la piedra.

Lo primero que noté, es que mi papá estaba amarillo, se lo mencioné al médico y él me confirmó que ya estaba corriendo pruebas de hígado. Quizás pasaron tres días, cuando mi mamá me llama confundida llorando, diciéndome que mi papá no podía respirar y lo estaban trasladando a la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). A este punto, entré en shock, porque, quién pensaría que eso pasaría con una simple piedra, ¿verdad?, pero no era la piedra, era un resfriado que terminó en una pneumonía. “Pneumonía adquirida en la comunidad”, decía la orden de traslado al CSS (Caja de Seguro Social), pero esta parte va más adelante.

La UCI es básicamente la experiencia más espantosa para cualquier familiar, sólo puedes ver a tu ser querido por pocas horas, pasas el día ansioso en el hospital y en nuestro caso muy especial, sólo veíamos a mi papá deteriorándose. Nos aseguraban que utilizaban los mejores antibióticos, pero no daban con un diagnóstico y dos semanas de sufrimiento (tanto mi papá, como mi mamá, mi hermano, mi familia y yo).

Fueron dos semanas, donde nos levantábamos a las 6:00 a.m., estábamos media hora en el hospital, para regresar a las 11:00 a.m. y luego a las 5:00 p.m., por dos semanas.
Los intensivistas no tenían mucha esperanza, después de todo, mi papá era un hombre de 68 años, no tan joven, pero con una pneumonía muy avanzada.

Luego llegó el 07 de diciembre del 2014, recuerdo estar ahí con mi mamá, el doctor nos llamó a un cuartito aparte (exacto, ya sabes que vas a recibir una mala noticia), nos mostró las radiografías de mi papá y nos dijo que había llegado la hora de inducir a un coma, porque mi papá estaba sufriendo mucho. Ya habíamos sido informados de esto unos días antes, nos habían ido preparando para un proceso, que, quizás no existen las palabras que puedan definir lo que se siente.

Entramos uno a uno, le dijimos a mi papá que ya se había acabado la visita, que lo amábamos y que nos veíamos en la noche. Podía ver el dolor en sus ojos, la desesperación en su mirada, podía ver la pinta de sangre que le transfundían y creo que él podía ver en mis ojos el miedo que sentía de estar viendo a mi papá consciente por última vez y lo fue, por muchos meses lo fue.

Me fui desbaratada a la casa, no dormí casi y a las 6 de la mañana, me desperté. Era el día de la madre, recuerdo haberme bañado en silencio, mi mamá dormía en el cuarto de visitas de mi casa y abandoné silenciosamente la casa.
Necesitaba ver a mi papá para ver a lo que me enfrentaba.
Nadie quiere enfrentarse a lo que vi.
Nadie quiere tocar la mano de quien ama y no sentir que te la aprieten de vuelta.
Nadie quiere estar solo la primera vez que ve a quien ama de esa manera, sin embargo, lo estuve.
Rompí a llorar delante de él, lo tocaba rogando en mi mente que me apretara de vuelta, que todo fuera mentira, pero poco a poco fui entendiendo que quizás el temor de no verlo más era real y estaba ahí y lo sentía en ese momento.

Esta fue la primera de muchas veces que me despedí de él, no como quien se despide con un simple hasta mañana. Fue una despedida real, sincera, como quien deja ir a quien ama.
Verlo ahí, dormido, respirando con un ventilador, alimentado por una sonda en la nariz, sin moverse, hinchado, sedado.
Sentí un hueco en el pecho, como quien arranca un pedazo de algo que existía y ahora sólo hay un vacío que físicamente te produce dolor. Llegué al punto del dolor emocional donde se siente físico.

Ese día, mi vida cambió, la perspectiva de las cosas, de lo que quería, de mis sueños. Ese día la vida me dio una cachetada, que acepté callada. Había tenido unos años difíciles en varios aspectos de mi vida, pero esta prueba silenciosa llegó de un día para otro.

Lo que pasó después, es una serie de eventos donde hubo mucho dolor, pero también muchas bendiciones; pero, literalmente, mi vida se puso en pausa, el tiempo corría y yo lo veía pasar, pero no podía visualizar un futuro para mí no en ese momento, no con mi papá entre la vida y la muerte, no así. No en el momento donde estás en la etapa del duelo emocional, de aceptar que quizás llegó el momento de despedirte de tu héroe favorito. La vida, lo que viene después, mientras tu familiar lucha por su vida, parece una gran nube, no te atreves a decidir nada, porque no sabes que va a pasar.

La vida en pausa es el relato de los meses más dolorosos de mi vida, es lo que me cambió la perspectiva de la existencia, lo que me ayudó a nacer de nuevo, lo que me dio las bolas para enfrentar lo que venga, lo que me hizo pararme firme contra viento y marea, lo que me hizo cuestionarme seriamente sobre mi vida. La vida en pausa es el relato de una persona que pierde sus metas, que se le apagan sus sueños, que deja de escuchar el latido de su corazón porque en el lugar donde estaba, sólo hay un vacío tan grande que duele.

Pero no crean que es sólo una historia triste más, esto va más allá, porque esto es la principal razón por la cual me han dicho, escribe lo que pasaste.
Esta historia tiene un final feliz.
Pero como todo en la vida, no llegó de una vez, sino cuando estábamos listos para recibirlo.

La vida en pausa, comienza a ser narrada hoy y terminada cuando llegue el momento. Es compartida con el fin de que encuentren un poco de esperanza en medio de la tormenta que viven, que sepan que no están solos en las tristezas y que se den cuenta, que los momentos dolorosos nos cambian, nos unen y que esforzarse por ser feliz todo el tiempo, si no es real, es completamente overrated.

Bienvenidos a la pausa más grande de mi vida.

Un comentario en “La Vida en Pausa – Episodio 01

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s