Descansa en paz Kraken

31 de mayo, 2017

No me considero rescatista, ni tampoco miembro activo de ninguna ONG que proteja animales, pero por muchos años quise ser hogar de paso para animales sin hogar. Mi ex-esposo no era amante de los animales, suficiente tenía con la cocker; así que esa ilusión de recoger a los indefensos, había quedado archivada por mucho tiempo.

Pero la vida da vueltas y a los pocos meses de estar separados, llega a la casa de mi mamá un gatito, lo llamé “Eleven” y éste si llegó para quedarse. Ha llenado nuestra vida de desorden, travesuras, locuritas y muchas cosas rotas, gatos estresados y una perra nerviosa.

Recoger a 11 me hizo darme cuenta que, durante 30 años me había considerado un “dog person”, pero creo que me gustan más los gatos (no le digan a Bella), he disfrutado cada momento, su cuerpito que se empierna con el mío, me ha desbaratado tantas cosas, pero se adueñó de mi corazoncito.

Así fue como 11 se convirtió en un residente más de la casa.

Hace más de un mes, nos tocan el timbre. Una vecina se iba de viaje y había recogido un gatito, lo recibimos de paso. Yoda, se convirtió rápidamente en parte de nuestras vidas y rutinas. Se hizo uña y mugre del 11, pero sabíamos, desde el minuto que entró por la puerta, que este era un pit stop antes de llegar a su hogar permanente.
Su dueña, amiga nuestra, lo recibió y constantemente recibo updates del negrito.

El sábado pasado, 27 de mayo, estoy trabajando como voluntaria en el teatro, cuando de la nada, jugando entre esos árboles viejos y grandes de Ancón, sale un gatito, no le calculaba más de 2 meses, se acercó amistosamente a mí y eso fue todo, se iba y regresaba de nuevo donde mí. Me lo terminé llevando, por más que Cedric estuviera seguro que no lo quería en casa.
Lo bautizamos como Kraken e hizo honor a su nombre, era un terremoto. Nos pegó cada susto con sus locuritas.
Le hicimos todas las pruebas necesarias, era un gato que parecía saludable.
Disfrutaba torturar a los 4 residentes de la casa, se comía la comida de la cocker y se la pasaba espantando a los otros gatos, sólo le gustaba acurrucarse con humanos.
Pero todo cambió este día, cuando Cedric llegó a casa, lo vio mal… cuando llegamos al veterinario, era tarde… trataron de resucitarlo, pero ya era tarde… era tarde… era tarde…

El veterinario nos comenzó a explicar, pero todo era como la maestra de Peanuts hablando, yo solo fui hasta donde el gatito estaba y levanté su cuerpo inerte y le di el último adiós.

Como inicié esta entrada, no me considero rescatista ni mucho menos, pero me estaba gustando el trip de bebés en casa que encontraran hogares permanentes. Sé que no soy la primera que pierde un rescate, pero no pensé que fuera tan difícil.
La cabeza llena de hubieras, remordimientos y cuestionamientos.

Pero elijo pensar que rescatar es un riesgo, corres el riesgo de enamorarte, de perder y sufrir. Rescatar es una aventura, una diversión y una exigencia grande.

Kraken llegó como una estrella fugaz a nuestras vidas y cruzó el arco iris más rápido de lo que pensamos.
Descansa en paz mi terremotito.

Un comentario en “Descansa en paz Kraken

  1. Ay Maria Ema que bonita historia, lo tuyo es la escritura! Felicidades por tus pasiones! Debes hacer lo que tu corazon te indique, eso te va a dar mucha felicidad!

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